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Terra
La Coctelera

Perro abandonado

Durante la noche se oían unos ruidos extraños. Al levantarme descubrí que al otro lado de la puerta de casa, sobre el felpudo, había un perro. Era un perro abandonado que no sé por qué motivo se coló en el portal y pasó la noche allí. Cuando bajé a comprar el pan y el periódico, hice todo lo posible porque el perro dejara de seguirme. Le obligé a quedarse en la calle, cerrando la puerta del portal en sus propias narices.
Cuando ya en casa, delante del cafe, echaba una ojeada al periódico, vi la foto de un perro que se había perdido: daban de recompensa mil euros. Era como el que yo había dejado en la calle.
Rápidamente llamé el ascensor y bajé. Abrí la puerta del portal y el perro, como indudablemnte no era el dinosaurio del cuento de Augusto Monterroso, el perro, ya no estaba allí.

¡Qué distintos son los cuentos de la realidad!

Repito

Suele ocurrir que la primera vez siempre se falla. Desde luego, la vida no es llegar y besar el santo: por eso he fallado en el primer intento: a ver si ahora es posible que esto funcione correctamente.

Siempre hay una primera vez

27/11/05 · 0 comentarios · Autor: aquimismo ·